A veces se puede llorar en silencio una traición, el adiós de tu vida de alguien a quien te diste sin condiciones, una enfermedad, tristeza o cansancio, y muchas veces el lugar mas cercano que encontramos es "una cueva".
Entrar en la cueva, llorar un poco, descanzar y retomar no te hace mal líder, la cueva es un lugar de evidencia divina que solo te debe recordar el "camino que aun te resta".
Es cierto en algunas ocasiones hay luto en los corazones de los que servimos a Dios con un corazón sincero, pero pasados esos momentos te levantas con más fuerzas, fuiste a una cueva, porque si, porque como humano decidiste alejarte y descansar, pero esa cueva te enseñó a escuchar un silbido apacible y una voz imperdible que te dice ... -"Levántate de ahí"...
Es por eso que saliendo de una de las cuevas en mi camino, puedo decir ... "Señor gracias por estar conmigo cuando otros me abandonaron, su abandono solo me acercó mas a ti"
Gracias por darme provisión, consuelo y abrigo, hoy solo me resta seguir el camino.... él que tú ya has trazado para mi....
Bendigo la vida de los que usaste como cuervos para consolarme, gracias porque la cueva solo fue el lugar, tú fuiste el medio....y ahí entre emociones y dolor tu preciosa presencia fue tan evidente como el mismo aire que respiro.
Te bendigo Señor por esos momentos, tan únicos y especiales, tuyos y míos...
Gracias porque tus palabras, me dieron descanzo, alimento, me enviaste un hombro donde llorar y sobre todo me diste guíanza, nuevas estrategias, fuerzas y la convicción de el Poderoso de Israel estará siempre de mi lado.
Bendigo los desiertos, las cuevas, los fozos de leones, ahí también verás agua, alimento sobrenatural, ángeles, nube y fuego...
Sarah Méndez