En algún momento de mi vida pensé que Dios me tenía en silencio. 🤫
Tenía una sensación de vacío y soledad persistente… como un fantasma que se aparecía justo cuando algo bueno me pasaba. Era extraño… y devastador. Porque aunque lograba cosas, sentía una tristeza profunda que no podía explicar. Preguntas sin respuestas se acumulaban, y con ellas, más silencio entre Dios y yo.
Yo no creo en las cosas fáciles. Pero sí en las simples.
Y fue en medio de un momento de caos que decidí rendirme.
Sí… abandonarme en Dios.
Fue una sensación rara, como si me lanzara al vacío sin paracaídas. Pero con la convicción profunda de que Él estaría al final, esperándome con los brazos abiertos.
Sí, amigos… fui engañada. El enemigo jugó con mis emociones, y me enseñó —sutilmente— cómo dejar de confiar en Dios.
Pero eso no es el final de la historia…
En otras fotos les cuento un poco más. ❣️

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